martes, 1 de junio de 2010

El Jardín de tu Recuerdo

...y esa sonrisa…, y aquella palabra…, y esa mirada…, y aquellos ojos también... traté que nada falte, nada debía quedar afuera.
...y puse todos mis recuerdos de ti en una pequeña caja, tan solo quería olvidar lo que fue y lo que no, lo bueno y lo malo, lo iluso y lo ingenuo.
…y revolví en todos los rincones hasta que no quedó nada mas que una cáscara vacía de mí.
...y busqué un lugar apartado en mi mente donde enterrar aquel ataúd.
...y no lo encontré.
…y en cada lugar que dejaba aquella caja pensando en que nada escaparía… me equivocaba.
…y al principio salió tu perfume de allí, millones de diminutos ángeles que con solo acercárseles transformaban a las personas en figuras grises perplejas de mentes en blanco, como estatuas hipnotizadas por la fragancia.
…y a tu perfume le siguieron tus ojos, dos faros que guían al unísono a las almas en pena por el pecado que ellos mismos provocan.
…y tu sonrisa también logró escapar, y esa fue la perdición.
…y dije basta!
…y una vez que recogí todos mis recuerdos de ti nuevamente y que los hube guardado en la pequeña caja me puse a mirarla y a preguntarme, ¿dónde puedo dejarte?
…y dónde queda ese sitio que haga que nada de ti escape que pueda atraparme en las redes de la nostalgia?
…y ya había probado cada lugar de mi mente, cada oscuro rincón de mi cerebro había sido ya inspeccionado, desde el desierto del sinsabor, hasta el mar de la locura y las montañas del silencio.
…y así me encontraba yo consultando mapas, planos y cartas, buscando altas montañas o abismos profundos.
...y un vago recuerdo golpeó a mi mente y me dijo que allí a lo lejos, del otro lado del gran abismo de las desventuras se encuentra el desierto del desprecio mitad páramo y mitad tierra yerma donde ni las serpientes de la tentación se atreven a ir, donde la sed de sacia con sal y el hambre con vacío.
...y allí fui.
…y arrastré mi carga por lugares prohibidos y por caminos llenos de peligros.
…y di con el lugar, un lugar al que ni yo mismo, amo y señor de esas tierras todas, ni sabía que existían.
…y era un páramo alucinante, solo desolación…
…y en un pequeño pozo al pie de un árbol seco deposité la caja.
…y una enorme loza puse sobre ella
…y cuando la última lágrima se me hubo secado regresé.
...y tire el mapa que hice para llegar y corrí sin mirar atrás por temor a la añoranza.
...y allí quedo tu recuerdo por muchos años.
…y pasó el tiempo, y ya no hubo más cajas que esconder.
…y tampoco supe más de aquel lugar.

…y por casualidad llegó hasta mí aquel mapa, derruido por el tiempo pero aun legible, claro, el mapa fue lo único que no dejé en la caja, Oh descuidado de mí.
...y la curiosidad pudo más, la curiosidad ese alimento de almas soñadoras y poetas afilados.
…y mis pies pudieron aun mas, que en un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba a la entrada de aquel páramo…
…y grande fue mi sorpresa al no ver lo que hacía años no veía, ya no había desiertos ni osamentas ni silencios…
…y solo vi un jardín, un enorme y hermoso jardín.
…y mis ojos no podían creer la vista
…y caminé por él, acompañado por una familiar fragancia…
…y fruncí el seño, la sospecha ya tomaba forma en mi
…y vi el árbol a lo lejos
…y vi la tumba
…y ya no quise seguir, no quise saber, no quise vivir
…y caí de rodillas sobre el verde césped
…y llevé mis manos a mi rostro, qué debía hacer?
…y el árbol ahora frondoso movía sus ramas en señal de saludo mecido por el viento
…y tomando valor me acerqué lentamente caminando por un campo de flores amarillas
…y cuando llegué hasta la tumba todo se detuvo, la piedra estaba quebrada y la caja estaba abierta…
…y todos mis recuerdos de ti habían escapado y habían transformado el desierto en un inmenso vergel.
…y rendido, extenuado por tanta belleza transformada a mi alrededor lo acepté, tu recuerdo ahora era libre en aquel lugar.
…y cuando necesito paz, armonía e inspiración me doy una vuelta por el jardín de tu recuerdo, aquellos recuerdos que una vez quise esconder y ellos afloraron en lo profundo de mi mente buscando la forma de dejar de serlo.

3 comentarios:

  1. La máquina se pone en movimiento una vez más...

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  2. Aveces necesitamos encontrar ese lugar ojala yo pudiera hacerlo desde el ultimo lugar del mucho respeto felicidades

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  3. cada vez que lo leeo me gusta un poco mas y si el ultimo lugar del mundo en ocasiones no basta para ollvidar

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