jueves, 18 de junio de 2009
La Carta
La madre abrazaba al niño sentado en la orilla de la cama, del otro lado del comedor la puerta de salida tronó por el golpe al cerrarse. El hijo lloriqueaba tomándose la espalda, la madre frotándolo trataba de mitigar el dolor, se mordía los dientes, por qué no tenía el valor suficiente para terminar con tanto sufrimiento?. De la mesita de luz sacó un papel amarillento y arrugado, lo abrió sin dejar de sostener a su hijo y se lo quedó mirando largo rato. -que es mamá?- le preguntó el pequeño, -una carta hijo- respondió -es tan solo una carta- el nene se incorporó, dejó de sollozar, el dolor debía de persistir en él, hizo una mueca disimulándolo y demostrando valor abrazó a su madre -por qué siempre la leés, mamá, qué dice? -intrigado se enjugó las lágrimas con el puño del pijama y miró en el papel las letras que no entendía con mirada curiosa, trató de sonreírle a la madre con una mueca, - me la escribió alguien que me amó profundamente con todo su corazón y más, y yo rechacé, por egoísta, por pensar en mí y no en vos- se quitó los lentes oscuros para secarse las lágrimas, hizo un gesto de dolor al tocarse el ojo morado que ya empezaba a ponerse en compota, -hace tiempo que murió, pero donde quiera que él esté, desde ahí nos cuida, hijo mío-. El chico olvidándose de lo ocurrido apretó a su madre contra sí y la besó muchas veces hasta casi hacerla sonrojar, -todo va a cambiar mamá, ya vas a ver, todo va a cambiar- y se quedó mirando la puerta de la habitación como perforándola hasta llegar a imaginarse que lo tenía con sus manitas aferrado por el cuello, golpeándolo una y otra vez como él hacía con ellos hasta matarlo, -todo va a cambiar, amor, no temas, -la mirada del hijo se volvió hacia ella y después de darle un beso le leyó la carta una vez más.
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